Publicado: Dom Nov 30, 2008 6:43 pmT�tulo del mensaje: Romancero de Gordón
ROMANCERO DE GORDÓN
“Los romances
”Había días que podían llamarse solemnes. Era cuando estaban presentes en la velada los viejos del lugar, los que habían corrido tierras, alistados en los tercios del Rey, los que habían tomado parte en las conquistas de las ciudades, los que en su propio caballo (por eso eran figosdalgo) habían corrido victoriosos los campos de Italia, o de Sicilia, o de Flandes, o habían atravesado el Aconcagua, o conquistado el Perú, o Chile, o llegado hasta el Dorado…
”Callaban entonces respetuosamente los mozos. Esperaban las mozas, impacientes por oír historias de caballeros intrépidos o de damas apenadas. Hasta que la filandora que, allá hacía el rincón, humedecía el lino que iba esperpenando con la saliva provocada por el trocito de nabo que, a modo de caramelo, movía en la boca, invitaba, mandaba o rogaba a su marido, a su hermano o al vecino a que le contase historias y romances.
”Inmediatamente, como si fuera una consigna, mozos, mozas, viejos y viejas, hacían eco a la invitación:
”-Tío Inacio, cuente, cuente.
”El tío Ignacio tenía una imaginación brillante. Coloreaba de realismo sobrecogedor los momentos decisivos de la batalla, los lances más impresionantes de una historia de amores. Describía con aldeana, pero muy fácil palabra, la esplendidez de una ciudad, relataba costumbres de Italia o de Flandes… y recordaba que un día había oído una historia que decía:
”Cantando:
Estando yo sentadita- En un canto a la mi puerta
Vi venir un caballero- Que venía de la guerra.
”Y repetía a cada inciso: De don Golondón- De don Golondera…
”El tono era grave, la canción triste y monorrítmica. El interés crecía de estrofa en estrofa.
”Cuando ya las tres Marías señalaban en el cielo la una de la madrugada, pues entones pasaban sobre el lugar de la copla:
Cuando las tres Marías
Van al Calero
Salen las filandoras
Del filandero.
”Cuando los gruesos troncos iban quedando reducidos a pavesas, se dispersaba la reunión, lanzaban un ijujú los mozos, al sentirse otra vez dueños de la calle; pero aquella noche las mozas soñaban con briosos caballeros, con valientes guerreros, o se veían enlutadas hila que hila… porque era a ellas a quienes el “Caballero” repetía:
El tu marido, señora- Muerto quedaba en la guerra,
Los pies en un arenal- La boca llena de arena…
”Y, como pesadilla, el triste y monorrítmico:
De don Golondón, De don Golondera…
Pero este tema merece otro capítulo”.
Fuente: ESCOBAR GARCÍA, Francisco: GORDÓN, Apuntes para la Historia del Municipio, León, 1962, pp. 250-251.
Publicado: Dom Nov 30, 2008 7:03 pmT�tulo del mensaje: Romancero de Gordón (y II)
El admirable don Francisco ESCOBAR GARCÍA, en el capítulo sexto y páginas 253 a 286, de su estupendo libro, tantas veces citado, titulado: GORDÓN, Apuntes para la Historia del Municipio, León, 1962, recogió muchos romances recitados por personas de Huergas, y, en esa labor de recopilación, señala que “teniendo en cuenta nuestro criterio de rehuir todo aparato científico, nos proponemos agrupar los romances oídos en Gordón, clasificándolos, para distribuirlos de algún modo, en varias categorías, según su contenido o argumento: los caballerescos, los religiosos, los que recuerdan la vida árabe-cristiana de la reconquista o fronterizos, y algunos otros más modernos, que podrían considerarse como transición hacia el género literario de la copla.
”Entre los primeros se hace omisión de algunos tan bellos como el de Gerineldo, Estando yo sentadita, Mambrú se fue a la guerra, y otros, algunos de los cuales, que tomábamos al oído hace varios lustros, ya se han publicado en el Boletín de Estudios Asturianos el año 1925 por el señor Fernández Trelles.
”Posiblemente estén publicados ya todos los que en este Romancero de Gordón se incluyen. Nosotros mismos hemos comprobado -prosigue el padre Escobar- que en gran parte se han recogido en el Cancionero que publica el C.S.I.C. en las obras completas de don Marcelino Menéndez Pelayo. Pero como también hemos comprobado que, si bien coincidentes en el argumento, discrepan frecuentemente en detalles, más o menos fundamentales, no creemos esté de más insertarlos en estos Apuntes de Gordón, aún por interés de las Letras.
”De todos modos, el deseo de que su lectura sirva de solaz, de entretenimiento y de añoranzas a las queridas gentes de nuestra tierra, sería motivo suficiente, atendido el plan del presente libro, a cuya motivación habría de añadirse el afán de conservar un tesoro que ya sólo es poseído por contadísimas personas, de no corta edad, por otra parte.
”Tenemos la seguridad de que ya llegamos tarde para muchos y muy bellos romances, pues son frecuentes los casos en que las amables gentes nos contestan:
-¡Oh, yo no recuerdo! ¡Si hubiera sido mi madre, mi abuela…! o esta otra contestación, equivalente a la anterior:
-¡Romances! De esos sabía muchos… y nombraba una persona fallecida.
”Intencionadamente indagamos poco ha por si se conservaba la memoria del romance publicado en Romancero tradicional de R. Menéndez Pidal, recitado en Nocedo por Juana Sabugal Argüello, recogido por Josefina Sela en 1920, referido al tema de la penitencia de don Rodrigo. Y nadie daba razón de él. Por considerarlo poco accesible a los coterráneos, con gusto lo reproducimos, tomado de la Obra citada:
Por unas vegas abajo- Por unas vegas arriba
Se pasea un ermitaño- que hacía su santa vida.
Por Dios te pido ermitaño- Por Dios y Santa María
Que me cuentes la verdad- Y me niegues la mentira.
Si el que duerme con mujeres- tiene el alma perdida.
El ermitaño responde- en no siendo hermana o prima.
-Esa fue la mi desgracia- y esa fue la mi desdicha,
Que dormí con una hermana- y también con una prima.
Oyó una voz dolorosa- que de los cielos venía:
-Confiésale, el ermitaño- y dale la penitencia
Según él la merecía.
Mételo en un calabozo- Con una serpiente viva.
La serpiente era tan brava- que siete bocas tenía.
Por todas siete picaba- por todas siete mordía,
El bueno del ermitaño- esta devoción tenía,
Que lo iba a vesitar- tres veces todos los días.
Una diba a la mañana- otra diba al mediodía
Y otra ya iba a la noche- mientras la gente dormía.
-Cómo te va el penitente- con tan mala compañía?
-Si me quieres ver morir- trae una vela encendida
Que ahora me va al corazón- que era lo que más sentía
Y al decir: “señor, pequé”- El corazón se partía.
Fuente: ESCOBAR GARCÍA, GORDÓN, Apuntes..., pp. 255-257.
En las próximas entregas, iremos trascribiendo poco a poco, del aludido libro del doctor Escobar García (creo que a él le gustaría la divulgación), el contenido del siguiente sumario, a saber:
ROMANCES:
I. CABALLERESCOS
II. RELIGIOSOS
III. DE TEMA CRISTIANO-ÁRABE
IV. MODERNOS
Publicado: Lun Dic 08, 2008 6:41 pmT�tulo del mensaje: I. Romances caballerescos. Romance del Conde Olinos
I. ROMANCES CABALLERESCOS
Romance del Conde Olinos
Madrugaba el Conde Olinos- mañanita de San Juan
A dar agua a los caballos- a la orillas del mar.
...............................................................................
Arriba, arriba mis criados- Arriba, arriba, levantad,
Que veremos como canta- la sirena del mar.
-No es la sirenita, madre- No es la sirenita ya,
Que es el Conde Olinos, madre- Que por mis amores va.
-Si por tus amores viene- Yo le mandaré matar.
-Si le manda matar, madre- A mí mándame enterrar.
El por ser hijo de un Conde- Lo entierran junto al altar.
Ella por ser hija de la reina- Un poquito más atrás.
De ella se hizo un arbolito- De él un rico arbolar.
Cuando la reina va a misa- Se le traban del brial.
La reina como envidiosa- Luego les mandó cortar,
El galán que los cortaba- No cesaba de llorar.
Ella se hizo una paloma- Él un rico palomar;
Cuando la reina comía- Al plato iba a picar.
La reina como envidiosa- Luego los mandó matar,
El galán que les tiraba- No tira más que a espantar.
De ella se hizo una ermita- De él un rico manantial,
Donde cojos y tullidos- Allí se iban a curar.
Vino tiempo y fuese tiempo- La reina vino a cegar,
La reina desque lo supo- Ya camina para ya.
-Por Dios te pido ermitaño- Por Dios y por caridad,
Me dejes lavar los ojos- En el rico manantial.
-Afuera, afuera la reina- Que tú no cabes acá.
-Por la leche que te di- De mi pecho virginal,
Déjame lavar los ojos- Por Dios y por caridad.
Por la leche que me diste- De tu pecho virginal,
Dejaré laves un ojo- Del otro no verás más:
Cuando éramos enamorados- Tú nos mandaste matar,
Cuando éramos arbolitos- Tú nos mandaste cortar,
Cuando éramos palomitas- Tú nos mandaste matar,
Y ahora que somos santitos- Nos vienes a visitar.
Afuera, afuera la reina- Que tú no coges acá.
(Recitado por Manuela González, la ciega, de Huergas)
Fuente: ESCOBAR GARCÍA, GORDÓN, Apuntes…, pp. 259-260.
Publicado: Mar Dic 09, 2008 3:13 pmT�tulo del mensaje:
Amigo Prejub:
Tus atentas y oportunas colaboraciones, ahora de gestión musical, son de una grandísima sensibilidad, que siempre vienen a enriquecer a los escritos o aportaciones que acompañan, como en el caso, y que muy de veras te agradezco.
La versión que canta Joaquín Díaz, con esa perfecta voz, y que difiere en parte, en cuanto al texto (no en el espíritu), de la por mí puesta trascribiendo la recogida por el padre Escobar García, es un placer escucharla; sobre las diferencias denotadas en el tenor literario de los romances, el doctor Escobar ya advertía –según dejé dicho- que:
“Posiblemente estén publicados ya todos los que en este Romancero de Gordón se incluyen. Nosotros mismos hemos comprobado que en gran parte se han recogido en el Cancionero que publica el C.S.I.C. en las obras completas de don Marcelino Menéndez Pelayo. Pero como también hemos comprobado que, si bien coincidentes en el argumento, discrepan frecuentemente en detalles, más o menos fundamentales, no creemos esté de más insertarlos en estos Apuntes de Gordón, aún por interés de las Letras”.
Gracias, Prejub, por tu maravillosa aportación. Ojalá, en los sucesivos romances que iré poniendo (con la fuente consabida), puedas encontrar su versión musicada o cantada, sería precioso.
Registrado: 13 Abr 2007 Mensajes: 1964 Ubicaci�n: León
Publicado: Mar Dic 09, 2008 5:17 pmT�tulo del mensaje:
Así es amigo Villarin, el texto cambia bastante, pero si deja todo el sentimiento de uno de los romances más conocidos del castellano.
Mi primera intención fue buscarlo por Paco Ibáñez, pero al no conseguirlo, nos hemos quedado con Joaquín Díaz, que por cierto no desmerece en nada. Con esto te quiero decir, que para los próximos que con gran placer estamos esperando, la dificultad para encontrarlos puede ser muy grande, por ser temas de poco uso en la red… de todos modos haré lo posible. _________________
Publicado: Sab Dic 20, 2008 1:29 pmT�tulo del mensaje: Romance del caballero traidor
ROMANCE DEL CABALLERO TRAIDOR
En casa del rey, mi padre – Un traidor pidió posada,
Mi padre como era noble – Dijo que sí se la daba.
De las tres hijas que tengo – Me ha de dar la más galana.
Mi padre como era tan bueno – Dijo que no se la daba.
Mi padre no se la dio – Pero la sacó robada.
No la sacó por las puertas – Ni tampoco por ventanas,
La sacó por un balcón – A favor de una criada.
Ya la pone en su caballo – Siete leguas lleva andadas,
De las siete pa las ocho – De esta manera le habla:
- ¿Cómo te llamas, la niña – Cómo te llamas, la blanca?
- En casa del rey, mi padre – Elena, la más galana,
Y ahora, en estos montes – Elena, la desgraciada.
Hizo de ella lo que quiso – Hasta escupirla en la cara.
Ya le cortó la cabeza – Y a un pedregal la arrojara.
De ella se hizo una ermitica – Muy blanca y muy dibujada,
De los huesos, las paredes – De los cabellos, las latas,
De las cejas de los ojos – Las tejas pa retejarla.
A eso de los siete años – El traidor por allí pasa;
Allí había un pastorcillo – Que guardaba ovejas blancas.
- ¿De quién es esa ermitica – Tan blanca y tan dibujada?
- Es la ermita Santa Elena – Que en el monte fue degollada.
- Si es la ermita Santa Elena – Pasara yo a visitarla.
- Perdóname, Santa Elena – Que yo te hice desgraciada.
- No te perdonaré yo – Ni tampoco el rey del cielo:
Súbete al altar mayor – Servirás de candelero.
Apenas subió al altar – El candelero está ardiendo:
Los huesos hechos cenizas – Y el cuerpo y el alma al infierno.
(Recitado por Manuela González, la ciega, de Huergas, y por Cayetana Lomas, de Nocedo).
Fuente: ESCOBAR GARCÍA, Francisco, GORDÓN, Apuntes…, pp. 260-261.
Publicado: Sab Ene 03, 2009 3:01 pmT�tulo del mensaje: Romance de Ángela de Medina
ROMANCE DE ÁNGELA DE MEDINA
En la ciudad de Madrid – Donde se cría el romero,
Allí se criaron dos – Una dama y un mancebo.
Mucho se quieren de niños – De grandes hacían lo mesmo,
Sus padres no se la daban – Sus padres no se la dieron.
Lo echaron a lejas tierras
Por ver si le aborrecía,
Siete años estuvo allá
Olvidarla no podía.
De los siete pa los ocho
El Caballero volvía:
Corre, mi caballo, corre,
Corre, mi caballería,
Que lo que no andes de noche
Lo tienes que andar de día.
Al pasar por el cantón
Al revolver de una esquina,
Don Juan encontraba un niño:
- Dime por toda tu vida,
Dime si estará casada
Doña Ángela de Medina.
-Sí, señor, sí está casada
Que a gusto della no iba,
Que al decir ella que sí
Un suspiro dio la niña.
¿Por quién es ese suspiro
Doña Ángela de Medina?
-Lo doy por un caballero – Que era la flor de Castilla.
Ya se marchan para casa – Con paz, gozo y alegría;
Todos comen, todos beben – Y la niña no comía.
La sacaron a paseo – Muerta se cayó la niña.
La coge su novio en brazos – Para casa la traían,
El lunes por la mañana – El entierro de la niña.
Al pasar por el cantón – Y al revolver de la esquina,
Don Juan ha encontrado un niño – La edad de ocho tenía:
-Dime, niño, dime, niño – Dime, por toda tu vida,
Dime dónde está enterrada – Doña Ángela de Medina,
-Junto a la cruz que relumbra – Junto a la Virgen María.
Pide licencia al portero – Para visitar la niña.
Le rezó siete rosarios – Sin levantar la rodilla;
De los siete pa los ocho – Llegó la Virgen María.
-¿Cuánto me darás Don Juan – Porque te la vuelva viva?
-Daré limosna a los pobres – Iré a misa todos los días.
Ya la coge de la mano – Para casa la traía:
Don Jorge desque la vio – A ponerla pleito iba.
-No pongas pleito, Don Jorge – No pongas pleito a la niña,
Que la niña es de Don Juan – Que la tiene merecida.
(Recitado por Manuela González, la ciega, de Huergas)
Fuente: ESCOBAR GARCÍA, Francisco, GORDÓN, Apuntes…, pp. 261-262.
Registrado: 14 Abr 2007 Mensajes: 2271 Ubicaci�n: Leioa (Vizcaya)
Publicado: Mie Ene 21, 2009 2:04 pmT�tulo del mensaje:
Muy oportuno e interesante poder leer aquí lo más espigado de los romances originales o versionados que cirvulan por Gordón y sus pueblos; la cantidad de datos que nos aportan sobre lengua, costumbres y tradiciones, formas de vida y de entender el mundo, son muy relevantes para el conocimiento de nuestro particular modo de ser.
Creo que merecerá la pena echar un vistazo en algunos foros amigos, como el de Llombera, en donde también se recojan este tipo de textos. Con todo, a ver qué recopilación se consigue para detenerse un poco en los temas de los mismos.
Publicado: Dom Ene 25, 2009 1:24 pmT�tulo del mensaje: Romance de la penitencia
ROMANCE DE LA PENITENCIA
Quisiera el mi Dios tener – De vuestra gracia la inmensa,
Para poder explicar – De un galán y una doncella,
Que se fue y la dejó sola – Puesta en tan alta miseria,
Tan tirada de los suyos – Y aburrida en tierra ajena.
En las tierras donde se halla – Una enfermedad le diera,
Que te has ido y me has dejado – Puesta en tan alta miseria.
Tan tirada de los míos – Y aburrida en tierra ajena.
Murió el cuerpo, subió el alma – Dios al infierno le echa.
Y el seráfico Francisco – Que en el cielo vive y reina:
- Señor no perdáis ese alma – Pues derramásteis por ella
La vuestra sangre preciosa – En una Cruz de madera.
Pido que vuelva a juntar – El cuerpo con la cabeza,
Y vuelva el espíritu al mundo – Como si vivo estuviera,
Y se ponga con amor – A trabajar en la hacienda,
Para que con su sudor – Pague el dote a la doncella.
De día se anda al trabajo – Que ni para ni sosiega,
De noche se sale al campo – Y él hace una grande hoguera,
En el medio se arrojaba – Y a su amo cuenta le diera.
- Dime cómo andas, Francisco – De qué modo y qué manera:
- Señor, por una mujer – Por una noble doncella,
Que le he quitado su honor – No se paga con hacienda.
Echó mano a su bolsillo – Sacó de su faltriquera,
Cien doblas y se las dio – Pa que a la persona diera.
Al revolver de una esquina – Con la penosa se encuentra.
- Detente no te alborotes – Recibe allá esta moneda,
Casa con el primer pobre – Que a tu puerta a pedir venga,
Bajeza parecerate – Pero el cielo así lo ordena:
Y abrevia tu casamiento – Y aliviaras las mis penas,
Y en el día de la boda – Al levantar de la mesa,
Oyó una voz dolorida – Que de los cielos viniera:
Quédense con Dios señores – Libre voy de culpa y pena,
Y ejemplo pa los mocitos – Los que quedáis en la tierra.
(Recitado por Manuela González, la ciega, de Huergas)
Fuente: ESCOBAR GARCÍA, Francisco, GORDÓN, Apuntes…, pp. 262-263.
Publicado: Dom Feb 01, 2009 6:43 pmT�tulo del mensaje: Romance de la Narbola
ROMANCE DE LA NARBOLA
Estando la Narbola
En su barrido portal
Dolores le dan de parto
Que le hacían rodillar.
Sus manos blancas retuerce
Sus anillos quiere quebrar:
- ¡Ay!, quién estuviera ahora – Donde mi madre estará,
De estos dolores que tengo – Me quitara la mitad;
Y la ingrata de la suegra – Escuchándoselo está.
- Si tanto sabes, Narbola, – ¿Cómo no te vas allá?
- A don Bueso, cuando venga – ¿Quién le habría de hospedar?
- A don Bueso, cuando venga - Yo le habría de hospedar.
De la caza que me traiga – Te guardaré la mitad,
De los conejos, los menos – De las perdices, las más.
Narbola por una puerta sale – Don Bueso por otra entrar.
- ¿Dónde está el mi espejo, madre, – Dónde el mi espejo está?
- ¿Por cuál preguntas, mi hijo, – Por el de oro o cristal?
- No pregunto por el de oro – Ni tampoco el de cristal,
- Pregunto por la mi esposa – Que no me sale a esperar.
- La tu esposa, hijo mío – Mal fuego la había quemar,
Que a mí me ha llamado mala – Y a ti hijo de un rufián.
- No se lo creeré yo, madre – No se lo creeré yo tal.
- Si no me lo crees, mi hijo – No comerás de mi pan.
Ni ensillarás los caballos – Que solías ensillar,
Coge el caballo blanco – Y camina para allá,
Siete vueltas da al palacio – Sin saber por donde entrar;
De la siete pa las ocho – Un portero vio asomar,
- Noticias te traigo, don Bueso – Un infante tiene ya.
- Ni el infante mame leche – Ni la madre coma pan.
Abaje luego Narbola – No me haga subir allá.
- Mujer de una hora parida – ¿Cómo podría caminar?
- Que camine o no camine – Conmigo ha de caminar.
- La ingrata de mi suegra – Ya le ha metido mal.
Al bajar de la escalera – Una puñalada le da.
- Si aquí tu padre estuviera – No la habrías de llevar.
Mas como soy mujer – No te lo puedo estorbar.
- Estuviera o no estuviera – Conmigo ha de caminar.
Ya la monta en el caballo – Ya la monta en el rubial,
Siete leguas lleva andadas – Sin una palabra hablar;
De la siete pa las ocho – El caballero la hablar:
- ¿Cómo no me hablas, Narbola – Como me sueles hablar?
- ¿Cómo quieres que te hable – Si me llevas a matar?
- ¿Quién te lo ha dicho Narbola? – ¿Quién te ha dicho la verdad?
- Los palacios de mi padre – Cubiertos de luto están.
Las ancas de mi caballo – Cubiertas de sangre van.
Abájame a esa ermitina – Que me quiero confesar.
- Ahí no hay cura ni fraile – Ni tampoco sacristán.
Confiésate a mí, Narbola – Que yo te sabré callar.
Ya le corta la cabeza – Y la tira a un arenal.
El niño de hora nacido – Luego ha empezado hablar.
- ¡Maldita de mi abuela – Que en los infiernos está!
Y mi padre si no se enmienda – Caminará para allá.
¡Pobrecita de mi madre – Que en los cielos está ya!
Coge el niño por los pies – Contra una pared le da.
-¡Ay!, pobrecito de mí – Me voy pa la obscuridad.
(Recitado por Hermelinda Arias, de Huergas)
Fuente: ESCOBAR GARCÍA, Francisco, GORDÓN, Apuntes…, pp. 263-264.
Publicado: Dom Feb 22, 2009 2:24 pmT�tulo del mensaje: Romance del Conde Flores
ROMANCE DEL CONDE FLORES
Grandes guerras se publican – En la tierra y el mar,
Y al Conde Flores le nombran – Por capitán general.
Ojos de la condesita – No cesaban de llorar,
Que recién de ser casados – Ya se tienen que apartar.
-¿Cuántos días, cuántos meses – Piensas estar por allá?
- Deja los meses, condesa – Por años se han de contar,
Si a los tres años no vengo – Viuda te puedes llamar.
Pasan los tres y los cuatro – Nuevas del conde no hay.
Un día, estando en la mesa – Su padre la empieza a hablar:
-Cartas del conde no llegan – Nueva vida tomarás,
Condes y duques te piden – Te debes, hija, casar.
-Carta de mi corazón tengo – Que don Flores vivo está,
No lo querrá Dios del cielo – Que yo me vuelva a casar:
Dame licencia, buen padre – Para el conde ir a buscar.
-Mi licencia tienes, hija – Mi bendición además.
Se retira a su aposento – Llora que te llorarás;
Quita sus medias de seda – De lana las fue a calzar;
Quita zapato de raso – Los pone de cordobán;
El brial de seda verde – Que valía una ciudad,
Encima del brial puso – Un hábito de sayal.
Esportilla de romera – Sobre el hombro se echó atrás.
Anduvo siete reinados – Morería y cristiandad,
Anduvo por mar y tierra – Al conde no puede encontrar.
Cansada está la romera – Que ya no puede andar más.
Subió a un alto, bajó a un valle – Un castillo vio asomar:
-Si aquel castillo es de moros – Allí me cautivarán,
Mas si es buenos cristianos – Allí me socorrerán.
Iba andado por el valle – Un vaquero vio asomar:
-Vaquerito, vaquerito – Te quisiera preguntar:
¿Cómo llevas tantas vacas – Todas con hierro y señal?
-Del conde Flores, romera – Mañana se va a casar,
Ya están muertas las gallinas – Ya están amasando el pan.
-Vaquerito, vaquerito – Por la santa Trinidad,
Por el camino más corto – Me has de encaminar allá;
Camino de todo un día – En medio lo hubo de andar.
Llegando junto al Castillo – Con don Flores fue a encontrar.
-¡O, que ojos de romera! – En mi vida los vi tal:
-Si los has visto, conde – Si en Sevilla estado has.
-¿La romera es de Castilla? – ¿Qué se cuenta por allá?
-Del conde Flores, señor – Poco bien y mucho mal;
¡Una limosna por Dios – Por Dios y por caridad!
Echa mano a su bolsillo – Un rial de plata le da:
-Para tan grande señor – Poca limosna es un rial;
-Pues pida la romerica – Que lo que pida tendrá.
-Yo pido ese anillo de oro – Que en tu dedo chico está.
¿No me conoces, el conde? – Mira si conocerás
El brial de seda verde – Que me diste al desposar.
El conde al ver que era ella – Se cayó al suelo mortal.
Arriba estaba la novia – En un alto ventanal:
¡Malas mañas sacas, conde! – No las podrás olvidar,
Que viendo una buena moza – luego la vas a abrazar.
¡Malaya la romerica! - ¿Quién la trajo para acá?
¡No la maldiga ninguno – Que es mi mujer natural!
Con ella marcho a mi tierra – Adiós, señores, quedad,
Quédese con Dios la novia – Vestidita y sin casar,
Que los amores primeros – Son muy malos de olvidar.
(Recitado por Josefina Pérez, de Huergas)
Fuente: ESCOBAR GARCÍA, Francisco, GORDÓN, Apuntes…, pp. 266-267.
Publicado: Dom Mar 01, 2009 3:52 pmT�tulo del mensaje: Romance de Gallardina
ROMANCE DE GALLARDINA
-Deme de cenar, mi madre – Deme de cenar, mi vida.
Que me brinda la Gallarda – A dormir con ella un día.
-Allá no vayas, mi bien – Allá no vayas, mi vida,
Que la Gallarda ha matado – Los mejores de Castilla.
-Allá voy, mi madre – Aunque me cueste la vida.
Entró en un rico palacio – Do cien caballos había
Todos con doradas sillas.
Relinchando por sus amos – Los amos no parecían.
Pide licencia al portero – Y camina para arriba;
Sube un cuarto, sube otro – Sube otro más arriba,
Cuando ya vio cien cabezas – Colgaditas de una viga.
-¿Qué es esto, linda Gallarda – Qué es esto, Gallarda linda?
-Son cabezas de cochinos – Que las traje de montiña.
-Mientes, mientes la Gallarda – Mientes, mientes por tu vida.
Que aquí está la de mi padre – La prenda que más quería,
Y la de un tío mío – Que en la barba le conocía,
Se puso hacerle la cena
-Cena, Gallarda, cena – Que yo cenado venía,
Me dio de cenar mi madre – Por tres semanas y un día.
Se puso a hacerme la cama – Y el caballero bien mira
Que entre colchón y colchón – Un puñal de oro escondía.
Eso de la media noche – La Gallarda rebullía:
¿Qué buscas, linda Gallarda – Qué busca, Gallarda linda?
- Busco el rosario de oro – Que yo rezarle quería.
- El rosario que tu buscas – En mi mano lo tendría.
Lo metió por el costado – le salió por la costilla.
-Abre la puerta, portero – Ábrela con alegría
-Yo la puerta no la abro – Que me riñe Gallardina.
-Abre la puerta portero – Ábrela con alegría,
Que Gallarda tiene un sueño – Que jamás despertaría.
-Hiciste bien, caballero – Hiciste bien, por tu vida.
De cien hombres que han entrado – Ninguno salió con vida.
-Yo por ser el más chiquito –He salido con la mía.
Los caballos relinchaban – Los amos no parecían.
(Recitado por Manuela, la ciega, de Huergas)
Fuente: ESCOBAR GARCÍA, Francisco, GORDÓN, Apuntes…, pp. 267-268.
Registrado: 14 Abr 2007 Mensajes: 2271 Ubicaci�n: Leioa (Vizcaya)
Publicado: Lun Mar 02, 2009 12:45 pmT�tulo del mensaje:
El contenido de cada romance es a cada cual más escabroso, como se puede observar. Venganzas, muertes y crueldades que alcanzan hasta a los niños. Es para pensar que el lado morboso de la condición humana siempre ha existido, y los romances tal vez sirvieran también para conjurar los miedos y las desgracias contando de manera harto exagerada la crueldad de las historias que pasaban de generación en generación con la tradición oral. ¡Vamos, que no había televisión, pero no se privaban de nada!
Salud.
Publicado: Sab Mar 28, 2009 2:24 pmT�tulo del mensaje: Romance de la Virgen y la Infanta
II. ROMANCES DE TEMA RELIGIOSO
ROMANCE DE LA VIRGEN Y LA INFANTA
Caminaba la Virgen pura – Un lunes por la mañana,
A lavar sus pies y manos – También su bendita cara.
Luego desque la lavó – Su bendición echó al agua:
Que bendita es la doncella – Que aquí viniera por agua.
La oyó la hija del rey – Que en los palacios estaba,
Muy aprisa se vestía – Más aprisa se calzaba.
Coge los cántaros de oro – Y a la fuente va por agua,
Y en el camino se encuentra – A la Virgen soberana.
- ¿De quién eres doncellina – Tan hermosa, tan galana?
- Pues soy la hija del rey – Vienes mal acompañada.
- ¿Qué compañía quiera yo, Señora – que con la Virgen me encontrara?
- ¿Quién te dijo doncellina – que yo Virgen me llamaba?
- Me lo dijo Dios del cielo – Que así me lo preparaba.
Ahora que estoy aquí – Si yo sería casada?
- Casadina, sí, por cierto – De lo más aventurada:
Tres hijos has de tener – Y los tres tiran de espada.
Uno reinará en Sevilla – Otro reinará en Granada.
Y el más chiquito de ellos – Ese ha de ser Rey de España.
Una hija has de tener- Monjita de Santa Clara,
Que el día que se te muera – Te se ha de arrancar el alma.
A los cielos ha de ir – En silla de oro sentada.
(Recitado por Manuela, de Huergas)
Fuente: ESCOBAR GARCÍA, Francisco, GORDÓN, Apuntes…, p. 269.