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Un paseo montañés

 
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Villarín



Registrado: 13 Abr 2007
Mensajes: 435

MensajePublicado: Dom Abr 22, 2007 9:26 pm    Título del mensaje: Un paseo montañés Responder citando

UN PASEO MONTAÑÉS

En el valle, el casal se apiña en soledad antigua.
Las chimeneas expulsan un humo cenizoso,
Que la suave brisa aleja entre la luz sombría.

Paseo en silencio por la era, junto al almiar.
Es la hora de claridad del crepúsculo vespertino.
Y la luz del día amengua y va palideciendo.

A mi lado, unos mozalbetes embebecidos
Y desaliñados farfullan bagatelas.
Otros, vociferantes, se dan mojicones.

En derredor atisbo un paisaje verde oliva,
Con pinceladas amarillas y bermejas en el soto,
Y manchas de gris pardo sobre los altos cerros.

Allá a lo lejos, sobre los picachos, dos águilas reales.
Más abajo, en la suave loma, planea el alimoche.
De una sebe sale un treparriscos, lo miro largamente.

Grandes vacas pardas descansan en el prado en melifluo asueto.
En la campareta de la nación, un asno estoxo se revuelca, luego rosna.
Aromas de heno se condensan en el aire fino del fenecido atardecer.

El nocturno se esparce sobre el feraz campo,
Cuando la tarde se ha mudado anochecer henchido.
Un turbión de estrellas diminutas lucen en la sonochada.

El paseo se desvanece a cada paso.
Una incipiente tristeza me embarga.
Mañana vuelvo a la ubérrima Madrid.

¡Ay! Me siento desterrado de la flor de mis lares.
Dejaré el solar, sierras, almas, corazones.
Y un nido de juncos fríos sobre la luna.

Sí, yo que soy hijo de los vientos del norte…
Yo, que amo las altas volandas del aire…
Yo, que pastoreo las cumbres de la alborada nieve…

¡Oh Gordón, cuanto antes regresaré de un brinco!


Villarín


Ultima edición por Villarín el Mie May 14, 2008 2:31 pm; editado 2 veces
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Villarín



Registrado: 13 Abr 2007
Mensajes: 435

MensajePublicado: Mie Abr 25, 2007 8:05 pm    Título del mensaje: Responder citando

Yosco escribió:

Un emotivo Paseo montañés nos dejas hoy, Villarín. ¡Cuánto amor por la tierrina, ay! He disfrutado cada uno de tus versos y me he recreado con esta evocación tan sentida y compartida de Pola y su entorno . Enhorabuena.

Salud.
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Villarín



Registrado: 13 Abr 2007
Mensajes: 435

MensajePublicado: Vie Dic 01, 2017 8:13 pm    Título del mensaje: Saliendo por el monte... Responder citando

Saliendo por el monte en agosto…

En mi veraneo estival, no suelo madrugar. Al día presente, empero, ha media hora que amaneció y listo estoy en pie. En la calle no se escucha voz humana, toda entera está aún callada. En la serenidad de la mañana, en el silencio matutino, un cielo amplio, una luz clara. En esta hora calma, suenan serenadas las campanas del reloj de la iglesia, que apenas dejan vibración en el aire. A lo lejos, cierra el horizonte sur Fontañan, y un tren de mercancías corre hacia León…

Sin tardanza, salgo de casa, por la fresca, a pasear por el campo y respirar a pleno pulmón el rico aire de la montaña leonesa; luego de andar un poco, unos diez minutos, paso junto al camposanto y, por la aledaña cuesta arriba, con zarzas y espinos al comienzo y luego escobas de monte y pradería, avanzo la ruta que me llevará a la frondosa arboleda del pinar de los llanos, de majestuosa umbría, de pomposos pinos, de alta copa.

Llevo un caminar lento, sin prisa, a gusto mío, sintiendo el bellísimo día de verano, en reencuentro con la naturaleza de mis raíces, con deliciosos lugares de infancia y adolescencia, una vez más. Al mismo tiempo, evoco recuerdos pasados en estos lares, andanzas y usanzas que se deslizan y dejo vagar…

Subiendo por el terreno que piso, después de los pinos bajos, al pie de la fuente de caño, con pilón rectangular y adherido musgo, un perro de vientre breve, de pelaje marrón, con expresión de fatiga, descansa; me mira un instante, duda en levantarse, se yergue al fin –aunque tuve cuidado en no molestarle, pese a mi inseguridad temerosa–, y poco a poco se va alejando, con desgana, despaciosamente, en dirección a la desnivelada glera de la antigua cantera, que está detrás; en sus ojos perrunos se asoma una tristeza insondable. ¿De qué podría tener esa tristeza?

Agito el poso del pilón con la cacha y en el agua se excitan los huidizos renacuajos. En el cielo azul, entre los pliegos del aire, vuelan con elegancia insuperable cigüeñas, zancudas que en los nidos del Preventorio crotoran. Más adelante, en el recorrido, del follaje de un robledal se levanta una bandada de vivarachos pardales, y los saltamontes brincan en el camino, y las mariposas revolotean, yendo y viniendo. Con una hoja de helecho espanto las desagradables moscas desbocadas, que no me dejan en paz.

Después de una hora larga llego a la pinada alta, y como hacía en la infancia y en la muchachez –cuando iba con mis padres a llenar sacos de piñas, para encender la lumbre de la casa en el invierno–, voy a proporcionarme un humilde placer grande, sin poder resistir la tentación; con canas barbas, sin cojines de pluma, me tiendo a lo largo, de espaldas, sobre la superficie de la tierra sustentadora, acolchada de hojas de pino; cierro los ojos, me relajo, me mantengo estirado y quieto entre miles de acículas impregnadas de humedad fina; exhalo penetrantes perfumes, sólidos aromas del bosque, y mi mente vertiginosamente rememora vida pasada, retratos mentales de gestos joviales, de risas y chanzas ligadas a aquel tiempo y emplazamiento. Abro la vista, miro hacia lo alto y por entre las hileras de pinos avizoro un trocito de la inmensidad del cielo, y escucho los trinos de pájaros y el sonsonete de los insectos. El tiempo pasa…

Horas más tarde, de vuelta, reposo en el alterón de blancas rocas calizas, que es cima de la pradera de la aviación, su soleado oripié; desde esta aireada atalaya, sentado bajo la sombra de un enramado árbol, todavía un pequeño sardón, me place contemplar los tejados rojos de las casas del pueblo y el paisaje del valle, con árboles de verde intenso. Veo que el río baja transparente y que, la vega, no está sujeta al azadón ni al surco; ya no se cava la tierra, ya no se ven labores del campo, solo ancho baldío, sin ademanes. Sobre la loma que da para la otrora quesería, unas pocas vacas rubias mordisquean yerba, sin el cuidado de nadie. Y en el monte que está por encima del antiguo calero, a espaldas de la estación, rompiendo la mudez, relinchan caballos y ladra un perro.

El sol cae. Un sorbo de agua y en marcha…

Ya en casa, luego del almuerzo, en el átomo de huerto que tengo, descanso bajo el manzano, al lado de un avellanal y de lirios sin flor, y escribo esto, como entretenimiento minúsculo. Siento la calma, siento la libertad de la vida de antaño, y es que así crecí, abrazando las ráfagas de aire fresco… Me pregunto qué haré mañana, y esbozo un paseo. Al despuntar el día, con la primera luz, sin el calor de mediodía, saldré a pie camino de Los Barrios. La caminata será larga. Con ligera mochila, recorreré mi pueblo natal, para ascender a su cumbre más alta, El Altico, vasta roca, de pedregosa cúspide, abierta a todos los vientos. Allí el aire es tan recio, que cuando se alza en viento frígido corta la cara.

Bajo el sol opresivo pasaré el día, en sosiego despreocupado, deambulando por vericuetos poco concurridos, más allá, más acá, oteando los anchurosos horizontes, por donde viajan los sueños en los que la ilusión se aferra; y antes de que aparezca la luna difundiendo su luz, regresaré a paso ligero, acaso a carrerilla, como en la juventud lozana. Bien sea.

Va muriendo la tarde… La vida sigue, con sereno latido; en la calle Poeta Eduardo Álvarez, ya no juegan los niños, desde hace años ya no hay niños en mi calle…

Dejo la palabra al silencio. Y ahora, adiós.

Villarín


Ultima edición por Villarín el Jue Abr 05, 2018 2:23 pm; editado 1 vez
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Yosco



Registrado: 14 Abr 2007
Mensajes: 2179
Ubicación: Leioa (Vizcaya)

MensajePublicado: Jue Dic 07, 2017 8:30 pm    Título del mensaje: Responder citando

Una delicia de paseo, amigo Villarín. Espero que encuentres muchos veranos más y años con sus primaveras, otoños e inviernos, para regalarnos la compañía de otros paseos por la tierrina y lo acogedor de sus recuerdos.
Salud.
_________________
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