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EL libro Ruido de ángeles

 
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Yosco



Registrado: 14 Abr 2007
Mensajes: 2202
Ubicación: Leioa (Vizcaya)

MensajePublicado: Mie Ene 13, 2021 7:58 pm    Título del mensaje: EL libro Ruido de ángeles Responder citando

Me alegra traer esta noticia. "Ruido de ángeles" ocupa el segundo lugar de los 12 que la Asociación de Editores de Poesía han considerado los mejores para recomendar su lectura. Una lista muy apreciada, corta, escogida entre los cientos de libros editados en el año a lo largo de 2020 y que sale en 2021.

Mi agradecimiento, como no puede ser de otro modo, a todas las personas que decidieron que mi libro debía estar ahí y en una posición tan privilegiada.


LIBROS RECOMENDADOS POR LA SOCIACIÓN DE EDITORES DE POESÍA

2020

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1.- La rama verde, de Eloy Sánchez Rosillo

Ed. Tusquets

2.- Ruido de ángeles, de Julio González Alonso

Ed. Vitruvio


3.- El pez rojo que nada en el pecho, de Gioconda Belli

Ed. Visor

4.- Los días eternos, de María Elena Higueruelo

Ed. Rialp

5.- Error 404, de Begoña M. Rueda

Ed. Visor

6.- Palabra tuya, de Manuel Emilio Castillo

Ed. Vitruvio

7.- Gavieras, de Aurora Luque

Ed. Visor

8.- La curación del mundo, de Fernando Beltrán

Ed. Hiperión

9.- La Belleza del fracaso, de Daniel Viñambres

Ed. Rilke.

10.- Retratos de un suspiro, de Alberto Lendínez

Ed. Poesía eres tú

11. – Lo que no se ve, de Jesús Montiel

Ed. Pre-textos

12.- Quemadura, de Jorge Camacho

Ed. Vitruvio
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Acerca de la luz por la poesía.

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Villarín



Registrado: 13 Abr 2007
Mensajes: 442

MensajePublicado: Sab Ene 16, 2021 6:58 pm    Título del mensaje: Responder citando

Amigo Julio:
Fuera de este Rincón Literario tuve oportunidad de felicitarte por la publicación del estupendo poemario Ruido de ángeles, y hoy leo con verdadera alegría la noticia que nos comunicas, pues siento gran estimación por tu persona y por tu obra, de alta calidad poética. Esa recomendación privilegiada de los editores, prestigia tu poesía y suscitará mayor atención de la crítica y del público de lectura selecta. Enhorabuena.
Con admiración y afecto de siempre.
Villarín
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Villarín



Registrado: 13 Abr 2007
Mensajes: 442

MensajePublicado: Dom Feb 07, 2021 2:22 pm    Título del mensaje: Sobre el poemario Ruido de ángeles Responder citando



El poemario de Julio González Alonso, titulado Ruido de ángeles, editorial Vitruvio, 2020, es un libro que, por su valor poético, está llamando la atención sobre sus versos. El volumen comprende una colección de 70 poemas, estructurados, ordenados y distribuidos en 4 rúbricas, a saber: 1. De los justos (15 poemas); 2. La vida me mira (19 poemas); 3. Compromisos (19 poemas); y, 4. Las otras inocencias (17 poemas). Anotemos, de paso, que otros libros del poeta son Testimonio de la desnudez y Lucernarios. Una parte de su poesía la conocemos en este foro desde 2007, si no me equivoco, cuando empezó a publicar poemas sueltos en este Rincón Literario, que hoy prestigia con 52 de su autoría, algunos de los cuales, cuatro, aparecen incluidos en el libro Ruido de ángeles.

Como no soy filólogo, ni crítico literario, no tengo los conocimientos para hacer un análisis formal de textos, o de alta crítica teórica de ningún libro de poesía, y, por tanto, en este sentido, tendría que cerrar el pico. En verdad, de poesía sé muy poco, esto (tal como yo la entiendo): que no hay verdadera poesía sin emoción, sin hacernos sentir, sin hacernos pensar, si los versos no dicen cosas al conocimiento, al corazón y al alma. Al cabo, si no nos proporcionan una visión del hombre, de la vida y del mundo más rica. En lo que sigue, mi interpretación es personal y subjetiva, por tanto, en lo que digo, mera glosa sucinta, que no comentario, solo me expreso yo. Y no voy a hacer referencias a poemas, salvo unas pocas excepciones.

Dicho lo cual, a mi entender, Julio González es un poeta que no teje versos por juego o por entretenimiento propio, para pasar el rato o hacérselo pasar a sus lectores con resultado simplemente placentero, o que leídos deja tal cual al lector; no es una poesía decorativa. En su obra poética hay una meditación del mundo y de la vida, a la vez. En la selección de poemas que integran Ruido de ángeles, los versos del poeta, creo yo, son portavoz del espíritu de su autor y trasuntan una manera de ver y sentir el mundo, como escenario real, que le es propia, sin ser poesía confesional. Es una poesía anclada en la realidad, en el tiempo en que vivimos, en la vida inmediata, en el hoy y aquí, en el transcurrir del vivir, es decir, una poesía de nuestras vidas cotidianas, sin orillar la herencia emocional del tiempo pasado y las realidades interiores de su ser, que travesean el poemario, con versos espléndidos y, a veces, de serena conmovedora emoción, como, por ejemplo, en el poema Expediente 5 de junio. No hay retórica sino esencialidad de la palabra y estilo explícito. En el diseño constructivo de los poemas, en lo lingüístico predomina la sencillez y la naturalidad, con el uso de vocablos patrimoniales comunes, que posibilita una comunicación más directa y eficaz de la dicción poética, haciendo el canto asequible a todos (la poesía es comunicación), sin mengua de fuerza creadora, de significaciones, de precisión en la emisión verbal, ni de ritmo lírico. Cada poema tiene su motivo propio, su lenguaje, su colorido y su belleza. La conciencia de temporalidad, la señala el poeta cuando en el poema Os hablo a vosotros, dice: “Yo vivo en el tiempo de los péndulos de los relojes; yo os hablo con la lengua viva/de los días/de los calendarios…”.

Sin hacer inventario de los objetos poéticos, en Ruido de ángeles, a lo largo del libro, a mi ver, hay poesía testimonial, donde aparecen los elementos negativos de la historia, a ratos dramáticos: la violencia que nace del odio, la miseria, las migraciones, los refugiados, la guerra, la muerte, el fanatismo, etcétera; hay poesía elegiaca, lamentando las cosas que se pierden: la vida que se desvanece, la transitoriedad del tiempo, los seres queridos que desaparecen, la infancia, los recuerdos, la soledad, el olvido, los sentimientos, el inmutable eterno de la muerte…; hay poesía satírica, crítica descreída de lo absoluto y trascendente, como en el poema Asombro, donde se arremete contra “las mentiras que avivan la fe”, pues “los cielos son vacío negro de la esperanza/y la muerte es ya para toda la vida”; hay poesía cívica, entre más, en el poema Indignados; hay también entrevero culturalista, con referencias a Absalón, Miguel de Cervantes, Salvador Dalí, Leonard Cohen, Ruqia Hassan, o Amal Dunqul, o, con citas de los libros sagrados; en fin, otra presencia primordial, que sobrevuela el poemario, es la sonoridad lírica de unos alados ángeles, que dan título al libro (el poema Exégesis, empieza con el verso: “Oigo ruido de ángeles…”), y son como el hilo conductor que une la diversidad de los textos agrupados en el volumen.

Estos ángeles sin trompeta, la mayoría de las veces se muestran desprovistos de las cualidades de los espíritus angélicos y no cumplen con el mandato de santidad ética, de piedad y caridad, de acercamiento cordial al prójimo, de coadyuvantes de la justicia; siendo testigos de lo que pasa, empero, no actúan virtuosamente, celestemente, consolando, amparando o protegiendo la vida de las gentes desventuradas que viven y sufren el abismo de iniquidad y mueren sin dignidad, entre calamidades, amarguras y tristezas; ángeles que son descuidados, olvidadizos y distraídos, o están confundidos, o no ven, o andan extraviados; a veces, son ángeles tristes y estupefactos al ver a Dios secuestrado por los hombres, sustituido por los fundamentalistas de la fe y del terror, amargado, solo, insomne, silencioso, desolado, llorando junto a las víctimas de este mundo brutal secuestrado por los hombres; a veces, son malvados ángeles motorizados que vuelan sobre “los campos y las tierras”, y apuntan a la destrucción, dejando “caer bombas como espadas de fuego sobre los sueños”, como en el poema Volar; a veces, sin embargo, con luz enteramente humana, sin vestidura azul celeste, son “ángeles desnudos” que amándose “van y vienen y se abrazan silenciosos”; en alguna ocasión, como en el poema Ángel mío, último del volumen, es un ángel al que se le pide un exquisito favor: que dé “la ilusión que a vivir mueve”, y también, sol, para el día, amor, para los besos, y alas, para la libertad. En fin, ocasionalmente, el ángel es misericordioso, de “piadosa mano”. Para interpretar y comprender la actitud poética de estos ángeles, me remito a la lectura de cada poema en donde aparecen.



Seguiré con unas palabras sobre la rúbrica De los justos.

En las poesías de esta sección primera, la voz poética no es la de un mero espectador del drama (la miseria, el hambre, la desesperación, los huesos abatidos…) que los ojos ven, sino los ojos de un poeta que mira con mirada de solidaridad humana y, en mi parecer, con sensación de desesperanza, en el remedio. En el sentir común, los justos son los que obran con consideración, respecto, moralidad y justicia; y, en la Biblia, en Isaías 3:10, se lee: “Decid al justo que le irá bien”, pero en los versos del poeta a los justos no les va bien, ni hay una visión amable del mundo en los mensajes que portan los poemas de esa división, que son versos con vigorosas pinceladas de dolor moral, que nos muestra qué dura, qué angustiada y qué amarga puede llegar a ser la vida.

Esa disonancia es muy interesante, porque pone un contrapunto, un contraste, entre la dicción poética y el título. En efecto, del simple nominal de la rúbrica De los justos (al margen de la cita insinuadora de su contenido [Santiago 5,6]), pudiéramos pensar que los poemas van a cantar un mundo de buenas noticias, un mundo moral, razonable, deseable, bueno, sin sed destructiva, pero, sin embargo, en contraposición, el objeto poético hace presa, precisamente, en un mundo de malas noticias, desagradable, de sufrimiento, de helada maldad, de violencia atormentada, corrompido, doliente, de amargura, de llantos y penas, a menudo, un mundo de enlutadas muertes. Mas esa oposición, es el centro de la tensión interior de los poemas, cantos de testimonio, que, a la par que cuentan los dramas, cuando no, tragedias de los hombres que huyen de la pobreza, de las guerras, de las tiranías, etc., como implícito sobreañadido, indirectamente, lleva la amplificación de la ausencia de justicia en el mundo, del desamparo de la humanidad desfalleciente, ignorada en su dignidad humana y en su libertad.

Acaso algún día, pienso yo, el desorden se someta a la armonía, y, los justos abandonados que poetizan los versos, alcancen un mundo en verdad justo, donde nadie pierda el yo, ni camine solo… Un mundo vivible, con contenido de esperanza, en donde el amor sea más fuerte que la muerte; un mundo de conductas elevadas, de miradas fraternas, de voces de amor, de besos de socorro, de abrazos alegres y de solidaria victoria.

Pese a las tribulaciones de la vida, de los recios días tristísimos, del lado oscuro de lo real de la vida, la voz del poeta no cae en el pesimismo vital ni se queda en el paralizante lamento; al contrario, mira hacia adelante. En la división segunda del poemario, titulada La vida me mira, nos dice, en el poema Sabes que estás de paso, que no demos “nunca la espalda a la alegría/aunque sea alegría y gozo leve/de las horas vividas en un día” (…) “ni convertir la luz en triste umbría”; ciertamente, aunque conocemos la intensidad del dolor y el saber seguro y fatal de lo último (la muerte es ley inderogable, la muerte a nadie engaña), la riqueza de la vida no se puede desperdiciar; su cara dulce y suave, que también la tiene, con los necesarios afectos y vínculos de amor, con los humanos deseos y nobles anhelos, debe ser disfrutada en cada momento de dicha que el destino (si es que existe), el azar y la libertad nos ponga delante de nuestros ojos.

Unas últimas palabras, como las anteriores, muy generales. Las secciones del poemario: 2. La vida me mira; 3. Compromisos, y 4. Las otras inocencias, integran una colección de 55 inspiradas piezas poéticas, de manifiesta calidad, y, en estas composiciones veo la voz más personal del poeta, con formas brillantes, con la voz del arte, sobre muchos temas (la voz de amor, la voz de la memoria, la voz del suicida, la voz de la finitud, la voz de la eterna soledad, que es la muerte…), que estimulan nuestra mente, en cada poema, en cada verso, en cada vocablo. Si cualquier poema provoca en el lector numerosas reflexiones, desde diversos ángulos (temas, formas, lenguaje, punto de vista estilístico, semántico, etc.), muchos poemas, necesariamente suscitan un sinfín de meditaciones imposibles de desarrollar en su totalidad, en unas pocas palabras. Por citar algunos poemas, de estas partes del volumen, que me gustan (tanto como las restantes poesías), casi al azar de la memoria, mencionaré, para pensar y sentir: Hoy, Certeza, A veces, Sabes que estás de paso, Nacimiento, Luna de diciembre, Memoria, La casa vacía, Elegía, Expediente 5 de junio. Lamento la despedida. No dispongo de tiempo para desgranar cada poema (como yo lo siento y lo veo), ni para vestir de poesía la palabra de su glosa; quizá lo haga en alguna ocasión más reposada, con más huelgo.

En estas páginas hartos concisas, es poco lo que he podido decir, pero algo es algo. Concluyo invitando a la lectura de Ruido de ángeles, admirable poemario que leí con deleite y que merece debida resonancia.

Y no va más, sino mi cordial saludo a los lectores del foro.

Villarín
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Yosco



Registrado: 14 Abr 2007
Mensajes: 2202
Ubicación: Leioa (Vizcaya)

MensajePublicado: Dom Feb 07, 2021 3:30 pm    Título del mensaje: Responder citando

Amigo Villarín:

La verdad es que no sé cómo expresarte mi agradecimiento. Tu exégesis del libro "Ruido de ángeles" resulta ser todo un compendio de admirable análisis y honda sensibilidad. Nada podría objetar a una mirada tan extensa e intensa a los versos de "Ruido de ángeles". A través de tus palabras cualquier lector atento podrá acceder al trasfondo de los poemas sin dificultad; tu escrito es, en cierto modo, la llave que abre la puerta de lo ignoto de la poesía, ese lugar mágico que, desde el sueño y el mundo simbólico -patria de la infancia a la que siempre retornamos- apunta a la realidad objetiva y racional del mundo. He sentido cómo tus palabras nos conducen, abriéndonos las puertas, a esos espacios que palpìtan y subyacen en los poemas cuando estos contienen algo de poesía.

Es cierto que hace ya años empezamos a publicar y compartir poemas en estos foros. Y me parece que aquella colaboración, lecturas y comentarios, no han resultado baldíos. Aparte de tu obra profesional, de honda erudición, como "Notas de la usucapion", "El derecho de anticresis en el Código Civil Español", puedes presumir del trabajo de carácter histórico "Sobre las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812", o el memorable trabajo "El testamento de Alonso Quijano en el Quijote", del que tanto gusto y que he utilizado en algunos artículos y mi conferencia "Los rastros judíos en el Quijote" de 2020 en la Universidad de Deusto. Pero, además, has dado a la edición tus poemas reuniéndolos en el libro "Poesía" que tuviste a bien dedicarme.

Digo que es razón para sentirse feliz de los frutos que estos foros nos regalan, además del reencuentro y la amistad, a los que viene a sumarse este libro que ahora comentas aquí con harta generosidad. Y digo que, como reza el refrán, es de bien nacidos ser agradecidos, que la gratitud es la única moneda que no corrompe y sostiene la amistad sincera. Un abrazo, amigo Villarín, heterónimo del gordonés de Los Barrios, Florencio Gutiérrez Peña.
Salud.
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